La esencia del liberalismo es la sacralización de la autonomía personal. Ese respeto no es irrestricto porque los individuos deben ceder parte de su libertad con el propósito de construir una organización que gestione la vida en común. Esa organización se llama Estado. Para evitar que esa entidad se vuelva, avasallante, contra quienes le otorgan esa capacidad, se establecen dos instituciones que, para cumplir su misión, deben ser independientes. La Justicia y la prensa.
Santiago Caputo en la presentación del informe de gestión de Manuel AdorniSantiago Oroz
Esta es la razón por la cual todo intento de concentración de poder en las manos de un caudillo está obligado a, tarde o temprano, entrar en conflicto con el Poder Judicial y con el periodismo. Esa pulsión por romper los límites está en la esencia del populismo. Si se trata, en lo económico, de un populismo estatista o de un populismo privatista, es anecdótico. Todas las variantes convergen en la misma tentación autoritaria.

