De acuerdo con la investigación, el mes pasado la familia de la jovencita denunció su desaparición. La policía estableció luego que había sido “levantada” a la fuerza por dos amigos, de apellidos Pereyra y Coria. Al escuchar a la involuntaria protagonista, la policía habría determinado que la menor fue violada por los dos amigos en un monte.
“Cero” culpa
Durante dos días, la joven habría sido forzada a permanecer con ellos, ya que al intentar fugarse la habrían agredido físicamente. Al precipitarse la noche, uno de los sujetos la habría trasladado a su casa y dejó entrever a su familia que era una “noviecita”. Ningún familiar sospechó siquiera que en la habitación contigua una adolescente era violada durante toda la noche.
Cada uno de los capítulos más aberrantes fueron reconstruidos por la Fiscalía, sin que ni Pereyra ni Coria sintieran culpa o verguenza alguna.
Las imputaciones
“Abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de una menor”, fueron los cargos enrostrados por la Fiscalía. A tal fin, Alderete también analizó el informe médico de la víctima, destacádose la confirmación del abuso sexual con acceso carnal.
Sin más que merituar, después de escuchar a la defensa, el magistrado dio luz verde al pedido de la Fiscalía. Pereyra y Coria dejaron los Tribunales con la cabeza gacha, a media mañana, seguros de que se acentúa la cuenta regresiva para el juicio oral y público.
Fuente El Liberal

