La Revolución Francesa atronó fuerte y lo dio vuelta todo. Derrumbó tronos, selló la historia y rompió el tiempo alucinando un almanaque matemático y poético en el que los días duraban 10 horas, los meses evocaban la naturaleza -bruma, escarcha, viento-, y los años comenzaban en el otoño europeo, homenajeando la proclamación de la república. Entre muchos sitios que relatan ese breve calendario, abolido para siempre en 1806, pueden hallarse
conversores y
una cuenta de Twitter que mide los días según la era de los partisanos.
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