domingo, julio 26, 2026

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La versión taquigráfica de Pinedo tras el escándalo de WhatsApp

Dos figuras del oficialismo quedaron en el medio de la polémica con la filtración del chat en WhatsApp en el que ambos, durante la sesión por la Ley de Tarifas, ordenaban «mandar al frente» a su par peronista Miguel Ángel Pichetto. Ante esto, Federico Pinedo pidió la palabra para interrumpir y aclarar la cuestión al darse cuenta que le habían sacado fotos a su teléfono para divulgar una conversación privada.

Versión taquigráfica completa del escándalo de WhatsApp

Sr. Pinedo.- Pido una interrupción.
Sra. Presidente.- Me está pidiendo una interrupción el senador Pinedo.
Sr. Braillard Poccard.- Sí, por supuesto.
Sra. Presidente.- Senador Pinedo.
Sr. Pinedo.- Gracias, presidenta.
Cuando yo era chico, interferir en las comunicaciones o violar la correspondencia era un delito. Ahora ya no. Ahora es una cosa más o menos normal. Hay unos señores ahí que sacan fotos de las conversaciones privadas de los senadores en los chats. Entonces, quiero adelantar, un segundo, mi futuro discurso que será más tarde. Cuando decía, en una conversación privada, que tenía que mandar al frente a mi amigo el senador Pichetto es porque él es el autor del proyecto de rebaja de
IVA que nosotros impulsamos. Así que voy a proceder a cumplir con eso y le voy a reconocer al senador Pichetto, con toda caballerosidad —y con tu amistad—, el ser el autor del proyecto. Le voy a reconocer los derechos de autor que tiene sobre nuestro proyecto. Gracias, presidenta.
Sra. Presidente.- Gracias, senador.

Versión taquigráfica completa de su discurso durante el debate

Sr. Pinedo.- «La tentación de responder es bastante alta, pero me voy a limitar solamente a rechazar la catarata de insultos incalificables que han caído sobre las cabezas de todos los funcionarios del gobierno popular elegido por los argentinos para gobernarnos. Somos todos argentinos, de todas maneras. Somos todos argentinos y tenemos una responsabilidad común que es la responsabilidad de hacer crecer a nuestro país, de generar empleo, de generar igualdad de oportunidades. Estamos hablando de tarifas porque hemos tenido una crisis energética; si no, no estaríamos hablando de tarifas. De manera tal que hacer como que no existió la crisis energética es una actitud que no se adecua a la verdad y que hace un gran daño, porque impide ocuparse de los temas de la realidad y, por lo tanto, impide resolver los problemas reales de los argentinos reales.

Sin energía, los que dicen defender la industria no tendrían industria; los que dicen defender a los trabajadores no tendrían trabajadores; los que dicen defender la producción no tendrían producción; los que dicen defender el trabajo no tendrían trabajo. La verdad es que, efectivamente, hemos estado en una severa crisis energética. La Argentina no tuvo todo el tiempo la misma política en los gobiernos del ciclo anterior. Recuerdo que yo era un diputado nuevo cuando se discutió en la Cámara la emergencia económica. El gobierno decidió renegociar todos los contratos de servicios públicos y presentó un proyecto de marco regulatorio de los servicios públicos, año 2004. Y también renegoció algunos contratos de servicios públicos y los presentó al Congreso. Se suponía que en ese año, 2004, el Congreso tendría que aprobar el marco regulatorio general y algunas de esas renegociaciones, empezando por una.

El gobierno, en ese año, hizo algunas negociaciones y aportó algunas ideas importantes, lo que me movió a pedirle una entrevista al ministro del área en ese momento. Lo fui a ver para darle mis opiniones sobre los servicios públicos, que era mi especialidad profesional. Sé que es un pecado tener especialidades profesionales, pero era mi pecado; era lo que sabía, en lo que había trabajado en la actividad privada, y también es un pecado estar en la actividad privada, pero me había tocado esa desgracia de estar en la actividad privada.

Hablé con el ministro; me explicó que la renegociación de ese primer contrato, que era con la empresa Edelap, la Empresa Distribuidora de Energía de La Plata, iba a ser el leading case, esto es el caso rector, luego del cual se iba a encaminar la totalidad  de la regulación de los servicios públicos, que al mes de marzo siguiente, marzo de 2005, iba a terminar con la revisión tarifaria integral para todos los servicios públicos. Le dije al ministro que encontraba razonable muchas de sus ideas, que la
renegociación había sido una buena renegociación, y que nuestro bloque, muy opositor, la iba a acompañar con su voto favorable. De esa manera, íbamos a resolver la crisis de los servicios públicos a fines de ese año 2004. Así lo hice. Lo defendí en la Cámara y el gobierno ni en 2004, ni en 2005, ni en 2010, ni en 2015 terminó las renegociaciones, aprobó las renegociaciones finales, aprobó marcos regulatorios. No hizo nada.

Los principios sobre los cuales se basaba esa propuesta no se aplicaron. Son los principios que estamos aplicando hoy. Básicamente, el principio central era que las tarifas tenían que estar basadas en costos. Los costos tienen algo que ver con el monto de las tarifas. Como todo el mundo sabe, hay solamente dos maneras de pagar las tarifas: una es que las paguen los que usan los servicios; otra es que la pague el pueblo a través de los impuestos o como se optó finalmente cuando empezó la inflación, año 2006, a través de la inflación.

¿Cuánto le costó al pueblo argentino esto? En reservas de gas, la pérdida le costó el 40 por ciento de las reservas de gas. Eso equivalía en gas, nada más, a 40 mil millones de dólares. En materia de subsidios, le costó 107 mil millones de dólares entre 2003 y 2015, que equivalen a 3.290.000 viviendas de 50 metros, a 700 dólares el metro; con lo cual, ningún argentino tendría una habitación precaria en este momento si se hubieran aplicado esos recursos para esa otra finalidad. Se hizo una cosa increíble que fue congelar los precios en pesos mientras se desvalorizaba el peso por varios cientos de veces, como todos sabemos. Es por eso que cuando se mira cuánto subieron las tarifas de 2015 hasta ahora, es lo mismo si se hace la cuenta de cuánto subieron las tarifas desde 2001 hasta ahora. Es el mismo número. Ese es el costo social que tuvo esta política, que se disimulaba, para que no se dé cuenta la gente residencial, con los cortes a la industria precisamente.

Lo cierto es que siempre podemos optar por tener visiones de gente constructiva, de la gente que cree en la modestia de la democracia, en donde nadie es el dueño de la verdad absoluta, nadie es el dueño del pueblo, o se puede optar por el fanatismo también. Churchill definía al fanatismo como esa actitud que tienen quienes no aceptan cambiar de ideas y tampoco aceptan cambiar de tema. Eso le hace mucho mal a la democracia, porque la democracia no es el gobierno de unos, la democracia es el
gobierno de todos, mayorías y minorías. Y, por eso, las transacciones, el respeto por la opinión del otro, la escucha y la búsqueda de acuerdos no son pecados; son parte del sistema democrático. En ese sentido, nosotros valoramos mucho la actitud de una oposición racional, digo yo, razonable, dura a veces, muy contraria a lo que pensamos otras veces; pero que busca definir con buena fe cuáles son los problemas y discutir cuáles son los caminos para solucionar esos problemas.

Entonces, tanto hemos valorado eso, que algunos miembros de la oposición califican como un partido de centro nacional que hemos tomado de ellos, como dije hace un rato, propuestas para salir de esta situación; y por eso tomamos la propuesta del proyecto del senador Pichetto de bajar el IVA. La primera vez que vi esa propuesta fue en un proyecto del senador Pichetto; después la escuché de boca de los gobernadores de Córdoba y de Salta. Lo mismo pasó con la propuesta de los senadores de Córdoba, de Santa Fe y de Entre Ríos vinculada con el tema del traspaso de la jurisdicción de los
contratos de distribución a la provincia de Buenos Aires y a la Ciudad de Buenos Aires. Y sobre esa base se nos ocurría que era posible encontrar un camino de salida porque implicaría una rebaja inmediata de tarifas. 

En ese sentido, antes de hablar de otro tema me gustaría mencionar, para el registro, que hay un error en el dictamen en minoría que quiero subsanar a pedido del senador Bullrich, cual es que en los artículos 1° y 2°, donde dice ―…demás prestaciones comprendidas en los puntos 4, 5 y 6 del inciso e) del artículo 3° de la mencionada ley…‖, debería decir ―…en los puntos 5 y 6 del inciso e) del artículo 3°…‖. Lo digo para que quede constancia, nada más. Lo cierto, presidenta, es que este proyecto que pretende invadir facultades que no son del Congreso, este proyecto que busca retrotraer las cosas para el pasado y no encontrar soluciones para el futuro, y que es un pasado en el que quienes recibían más del aporte del pueblo a través de los impuestos en carácter de subsidios son los dos deciles más ricos de la población que se llevaban el 44 por ciento de los subsidios; y el 67 por ciento de los subsidios se aplicaban al área metropolitana Buenos Aires, con lo cual queda en claro la falta de federalismo de esta propuesta, que llevaría a distribuidoras provinciales a devolver fondos que no tienen y que generaría un aumento del desequilibrio que hay entre lo que la Argentina tiene, lo que la Argentina recauda y lo que la Argentina gasta, que se puede estimar con un dólar de 20 pesos, según lo estimó la Oficina de Presupuesto del Congreso, en 75 mil millones de pesos para este año, que obviamente no están, y que se contradice con los pactos fiscales y con el presupuesto de la Nación.

Bueno, teniendo en cuenta todas estas situaciones que lo hacen absolutamente inviable y que no solucionan el problema, lo que yo quiero decir, simplemente, para terminar, porque no voy a convencer a nadie esta noche, a nadie más, lo que quiero decir para terminar es que esto podría ser el anuncio de una fiesta para todos que no se podría pagar y que cuando viniera la resaca de la fiesta nos encontraría con un drama absoluto por una mentira: no se podía pagar la fiesta, no había dinero. Entonces, cuando esas cosas pasan, siempre de alguna manera se saldan. La Argentina tuvo la experiencia de las hiperinflaciones 89, 90, 91; la experiencia del 2001/2002. Se sabe cómo se saldan
esas fiestas de la mentira. Y se saldan dramáticamente sobre las espaldas de los más pobres de la Argentina. No hace falta que discutamos esto porque todos lo hemos vivido con dramatismo en nuestra historia. Afortunadamente, el presidente no nos va a llevar a ese lugar. Afortunadamente, el presidente va a evitar que la Argentina vuelva a ese lugar.

Pero más allá del presidente, hay una cuestión que me parece importante, y en esto me parece muy valioso el aporte que han hecho algunos discursos que se dijeron hoy en el Senado, desde posiciones diferentes. Recuerdo el discurso de la senadora Ianni, el discurso del senador Perotti, el discurso de Dalmacio Mera y los comentarios de José Alperovich en alguna parte de su alocución, en el sentido de que, cuando hay problemas, lo que corresponde hacer es trabajar en conjunto para solucionarlos con
seriedad. Si somos tan malos para algunos, yo diría que nos ganen con seriedad. Si somos tan malos, no hace falta ganarnos con irresponsabilidad; nos podrían ganar con seriedad. Pero más allá de nosotros, que no somos tan relevantes, lo importante es que sepamos y nos comprometamos a hacer un pacto para el crecimiento, a hacer un pacto para el trabajo. Y eso requiere buena fe, buen corazón, buena disposición, sinceridad para decir ―este es el problema‖, cuáles son las salidas para salir de este problema: A, B, C. De buena fe, oigámonos. Y que en eso nomás consista el pacto, un pacto para el crecimiento, que es lo que necesita la Argentina. Gracias, presidenta».

Fuente: https://www.elintransigente.com/politica/2018/5/31/la-version-taquigrafica-de-pinedo-tras-el-escandalo-de-whatsapp-493700.html


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