El presidente Mauricio Macri se realizó exámenes de rutina que fueron coordinados por el director de la Unidad Médica Presidencial, Simón Salzberg. El mandatario hizo un alto en su abultada agenda para someterse a un examen de sangre y orina, una ergometría y una ecografía general. Aunque se trata de un simple chequeo, el jefe de Estado ya tuvo que hacer varias paradas técnicas en centros de salud durante su gestión.
Macri es un hombre joven y según los propios médicos que lo atienden, sería un paciente ejemplar: “Hace todo lo que nos gusta, no fuma y no bebe”. A pesar de ello, debió pasar en reiteradas oportunidades por el quirófano y someterse a diversos análisis que, en su momento, llevaron preocupación a los votantes y también a su entorno más íntimo.
El primer cimbronazo en su salud llegó al mes de haber jurado como presidente, cuando se fisuró una costilla mientras jugaba con su hija Antonia. Ese traspié lo llevó a estar alejado unos días de la función pública por prescripción médica y hacer reposo. En tanto, el segundo susto para Cambiemos se produjo en julio de 2016, cuando debió permanecer internado en la Clínica de Olivos por una arritmia.
Si bien trascendió que Macri se encuentra anticoagulado, en ese momento varias versiones se entrecruzaron, entre quienes intentaban bajarle el tenor a la internación y aquellos que querían despertar algún fantasma en torno a su salud. Lo cierto es que precisó que se le practique una arteriografía y, por prevención, decidieron sumar dos cardiólogos más al equipo médico que lo atiende.
Sin dudas, una de las mayores molestias físicas que tiene el presidente es el de su rodilla derecha, debido a una lesión que trae de larga data y que obtuvo gracias a ser un jugador aficionado al paddle. En julio de 2016 debió operarse y a las pocas semanas desde su entorno se encargaron de divulgar que se encontraba “perfecto” y que estaba otra vez en las canchas, aunque en agosto y octubre debió consultar nuevamente a especialistas.
Mientras tanto, esa calma duró poco y la intranquilidad volvió a golpear la Casa Rosada. El presidente volvió a entrar a un quirófano, esta vez por un problema en las cuerdas vocales que lo obligaron a realizarse una microcirugía láser para extirpar los pólipos. Se trataría de una “maldición” típica de los políticos, ya que esta afección suele vincularse al uso intenso de las cuerdas vocales.
Fuente: https://www.elintransigente.com/politica/2018/5/23/la-salud-del-presidente-que-inconvenientes-tuvo-desde-que-asumio-492450.html

