Si lo miramos desde su llegada, el Gobierno tiene una historia ciclotímica. Su relación con el electorado, con la opinión pública y la imagen que la sociedad se va formando de él es muy cambiante: hay momentos de picos de enamoramiento o de adhesión y valles de rechazo, de desencanto. Como una especie de montaña rusa.
Hoy tenemos un dato relevante: es un nuevo Índice de Confianza en el Gobierno, que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que habla de una caída muy brusca. Importa tener en cuenta la trayectoria para entender que pueden ser fenómenos transitorios. Por ejemplo, a mediados de 2024, después de la sanción de la Ley Bases, el Gobierno tuvo un pico de popularidad y de aceptación muy importante. Podemos recordar lo que pasó a mediados del año pasado, antes de las elecciones de la provincia de Buenos Aires, en agosto, septiembre, cuando tuvo una gran caída.

