Aunque sólo fueron esposas, madres y jugadoras de las selecciones femeninas, se considera un gran paso.
Durante el mundial de fútbol de Rusia 2018, muchos medios de comunicación y muchos usuarios de las redes sociales destacaron la visibilidad que tenían las mujeres al disfrutar de un partido desde las gradas sin ningún tipo de velo ni restricción.
Por el furor que despertó la selección nacional después del triunfo en el debut, sumado a la posibilidad de clasificar a la siguiente ronda, el gobierno iraní había permitido de forma excepcional que asistieran a observar el encuentro decisivo frente a España por pantalla gigante en el estadio de Teherán. Ahora, 37 años después, pudieron asistir y presenciar en vivo un partido de la selección en condición de local. Eso sí, lo inclusivo de la decisión sólo integró a madres y esposas de los jugadores masculinos, y a las integrantes de las selecciones femeninas.
La revolución iraní estableció la República islámica en 1979. En 1981 se decretó la prohibición de asistir a presenciar un partido de fútbol a las mujeres. Irán venció a Bolivia por 2 a 1 en un amistoso internacional. En el estadio Azadi, alrededor de unas 200 mujeres fueron partícipes de una actividad que les era privada y que todavía sigue siendo prohibida para un montón de otras chicas que quieren presenciar los partidos de fútbol de la misma manera que pueden hacer los varones.
Gozar de la libertad de mirar un partido de fútbol de la manera en la que se le antoje fue algo que las mujeres iraníes pudieron hacer en el mundial de Rusia y por tal motivo fueron reflejadas en noticias y fotografías que desafiaban las absurdas prohibiciones de su país.
Arabia Saudita por ejemplo es otro país que mantiene prohibiciones que atentan contra las mujeres pero que en este 2018 empezó a mostrar algún mínimo síntoma de apertura en relación a las mujeres y el fútbol.

