Este jueves el intendente capitalino, Germán Alfaro, habilitó dos nuevos espacios verdes. Se trata de la plaza Libertad, en la esquina de calle Alberdi y Las Piedras; y la remodelación de la plaza Sarmiento, que tiene dos accesos: uno por Bernabé Aráoz y Rondeau y otro por avenida Roca y Alberdi.
Si bien el avance de los desarrollos inmobiliarios profundiza la necesidad de generar estos “pulmones verdes”, en tiempos de elecciones parece que la tentación del corte de cinta es lo que termina acelerando estas obras. Obras que se ejecutan con recursos propios, es decir de los vecinos, y ¿después quién las cuida?
Alcanza con recorrer los principales paseos de la ciudad para darse cuenta que el deterioro es abrumador. Esta situación preocupa a los tucumanos y tucumanas, y se torna lamentable, como es el caso del estado de abandono de la Plaza Urquiza que, a la basura acumulada, se le suma la falta de mantenimiento de los mobiliarios de entretenimiento para los niños.
Lo mismo ocurre en la plaza San Martín y en la Belgrano, que denotan la ausencia de pintura en los juegos, instalaciones y caminerías rotas, y un evidente deterioro en lo que hace a la infraestructura del lugar.
¿Es esto lo que les espera a las dos nuevas plazas? Todo indica que sí. Y es que el intendente, ahora en campaña, ya tuvo la foto que quería.







