Los colegios con educación diferenciada para varones o mujeres van camino a la extinción. Este año, en Tucumán, dos tradicionales instituciones viraron hacia una educación mixta o, más precisamente, de coeducación.
El Gymnasium de la UNT, después de 70 años (los está celebrando ahora), y el colegio Santa Catalina, de las Hermanas Dominicas, con 128 años de existencia, reciben por primera vez a mujeres, el primero, y a varones, el segundo. Lo hacen después de una larga preparación interna y un debate, que en el caso del instituto universitario alcanzó ribetes de tensión el año pasado, cuando los alumnos expresaron con marchas y “sentadas” en el Rectorado su temor de que el ingreso de mujeres tire por tierra la “mística gymnasista” cultivada por años.
Fue todo un proceso que llevó arduas jornadas de reflexión y que ya se habían comenzado a poner en práctica. Antes que en el colegio Santa Catalina, la congregación de las Hermanas Dominicas había sumado ya a los varones en 2007 en el colegio Santa Rosa, y a su vez, la Universidad había hecho lo propio en la Escuela y Liceo Vocacional Sarmiento en 2016.
¿Cómo fue este cambio? En cada institución fue diferente. El Gymnasium abrió la inscripción, sin distinción de sexos, para 70 niños (por falta de espacio no puede albergar a más alumnos). Se inscribieron 12 chicas, y de ellas seis lograron aprobar el examen. Por única vez fueron ubicadas tres en una división y tres, en otra. En el colegio Santa Catalina se incorporó a varones en el jardín de tres años (se buscó un equilibrio del 50% de mujeres y el resto de varones). En ambos casos los docentes tuvieron una larga capacitación y los alumnos participaron de charlas para lograr una mejor integración.
“El viernes tuvimos nuestro sorteo de idioma y división de ingresantes. Fue un acto histórico: por primera vez entregamos diplomas a niñas. Todos los papás estaban emocionados y el equipo técnico también. Después de dos meses de adaptación ya están en el 1° Preparatorio (5° año de otros colegios)”, resalta la directora del Gymnasium, Sandra Mansilla. “Estamos trabajando con los tutores docentes y tutores estudiantiles para garantizar la mejor integración de las niñas a nuestro proyecto pedagógico”, destaca. Por ahora son sólo seis niñas entre 540 varones, pero espera que el año próximo se inscriban más.
Fuente: La Gaceta

