Cuando se declaró la pandemia, los especialistas suponían que se lograría con un 60% de la gente vacunada con dos dosis pero la variante Delta cambió las cosas.
La inmunidad de rebaño se ha convertido en la principal meta de los gobiernos de todo el mundo.
La irrupción de la variante Delta en el escenario mundial cambió las cosas y muchos países se vieron en la obligación de cambiar la estrategia.
“Al principio asociábamos la inmunidad de rebaño con un 60% de la población vacunada. Eso pasaba con la variante original, de Wuhan. Ahora, con las nuevas mutaciones, nos enfrentamos a una mayor carga viral e infectividad”, afirma a Clarín Arnaldo Casiró, jefe del servicio de Infectología del hospital Álvarez.
Para llegar a este objetivo y ante la falta de dosis, el gobierno argentino decidió diferir la segunda. Pero para Casiró, la clave hoy en día sería tener vacunada con dos dosis al 80% de la población.
“La tercera dosis, sobre la que ya trabajan algunos desarrolladores como Pfizer y Moderna, puede que se tenga que dar como booster para aumentar el nivel de anticuerpos que pueda ir cayendo o para enfrentar más mutaciones”, destaca.
Aunque en el último mes arribaron más vacunas a la Argentina y el país superó las 40 millones de dosis, el porcentaje de vacunados con ambas dosis sigue siendo muy bajo.
Según el Monitor Público de Vacunación, Argentina lleva distribuidas a este domingo 35.510.374 dosis de las cuales ya aplicó cerca de 29.723.228.
La gran mayoría funcionó como primeras dosis. Del total, apenas 6.008.542 personas completaron su esquema. Lo que equivale a poco más del 16%.

