Este lunes, una columna de una cuadra de largo llegó bajo una persistente llovizna hasta la plaza Independencia para pedir justicia por Lucas, el joven trans que la semana pasada sufrió una violación luego de que los delincuentes que lo abordaron cuando regresaba a su casa advirtieran su identidad de género.
El caso de Lucas impulsó a que se organizara una movilización para que, además del pedido de justicia, se expusiera parte de la problemática que enfrenta el colectivo trans en la provincia, consigna El Tucumano.
En el documento elaborado por las organizaciones que participaron, expusieron: «No hay una efectiva capacitación a los agentes del orden para proteger nuestra integridad; el Estado sigue ignorando los reclamos de protección a nuestros derechos humanos: acceso la salud a la educación, a la justicia y a un trabajo digno. El Poder Legislativo votó por la mayoría no tratar el proyecto de cupo laboral para personas trans por considerar que la identidad de género disidente es sólo una condición personal de la cual el Estado no debe hacerse cargo.
El proyecto duerme en algún cajón de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Legislatura más rica del país, mientras cada día son más las personas trans expulsadas de sus casas, de la escuela, trabajando en la calle y que no pueden acceder al servicio de salud por ser discriminades. La falta de voluntad política para que la Educación Sexual Integral sea efectivamente enseñada como lo dicta la ley mantiene a la población en una peligrosa ignorancia de la diversidad sexual, del trato digno y del respeto a la pluralidad de las manifestaciones de género».

