Por falta de tiempo o preferencia, crece la tendencia de estudiar una lengua a través de aplicaciones. Aún así aconsejan complementar las lecciones con prácticas presenciales
Fácil, divertido y gratis. Así se presentan las aplicaciones para aprender idiomas a través del celular, la tablet o la computadora. Con el beneficio de hacer ejercicios en sus sitios web o descargar las apps desde la tienda virtual, los usuarios tienen una amplia libertad para decidir dónde y cuándo prefieren tomar sus clases.
Con la aplicación disponible en todo momento y en cualquier lugar, los usuarios pueden practicar cuando quieran. «Es lo contrario a lo que sucede en las clases tradicionales que se rigen por horarios», indica David Marín, experto en lingüística de la app Babbel.
Por falta de tiempo, aburrimiento en las clases, aranceles altos o por curiosidad, cada vez son más los usuarios que deciden aprender un idioma a través de Internet. «Cada mes, un promedio de 25.000 argentinos descargan la app o se registran en el sitio para probar», señala Pessoa. «El interés por aprender idiomas con apps está creciendo mucho en el país», completa.
Aunque cada alumno elige su propio ritmo, pueden resolverse las actividades de las plataformas en pocos minutos. «Las lecciones están diseñadas para que sean cortas, concretas y que, en 10 minutos, puedan terminar su «dosis» del día», explica Germán Carranza, country manager de Bussu para América latina y España. «Así, un estudiante que empieza con un conocimiento básico si es constante, en un año puede llegar a un nivel bastante avanzado», agrega.
Para Gómez, aprender italiano a través de una aplicación fue exitoso: habló la lengua en sólo ocho meses. Está convencido de que avanzó más con la app que con un profesor particular. «En las clases presenciales se hace hincapié en las normas gramaticales, algo que es aburrido. En cambio, como la app está diseñada por lingüistas, te enseñan como cuando eras chico, en base a la repetición lúdica de la lengua. Aprendés la regla gramática por deducción», describe.
Pese a sus numerosos beneficios, las plataformas tienen un gran desafío frente a las clases: la práctica oral del lenguaje. Aunque las aplicaciones intentan cubrir ese espacio con funciones como el reconocimiento de voz, los chatbot o foros, no logran igualar la interacción que se da en el trato cotidiano.
Mientras Gómez buscó practicar el idioma con amigos italianos, otros usuarios como Manuel Luján, estudiante de la carrera de Traductorado Público de Inglés en la UBA, consideran que las apps son herramientas útiles, pero con limitaciones. «No creo que con el estudio en las aplicaciones sea suficiente para alcanzar un nivel muy avanzado. Hay que combinarlo con otras fuentes de estudio y de práctica», señala Luján.
«Aprender un idioma sin practicar hablarlo es como enseñarte a nadar leyéndote un libro», afirma José Manuel Sánchez, cofundador de Políglota, una red de aprendizaje presencial que enseña idiomas enfocados en la oralidad. Desde el sitio, los usuarios pueden crear los open groups -grupos abiertos en español- para reunirse en lugares públicos a practicar un idioma o participar de los learning groups (grupos de aprendizaje), en los que un máximo de seis alumnos se juntan en un bar a hablar junto a un profesor. Mientras los open groups son gratuitos y se hacen en todo el mundo, los learning groups son arancelados y llegarían a la Argentina el año próximo.
Glosario
Reconocimiento de voz
El usuario graba palabras y la app reconoce si se pronuncian bien o no.
Chatbot
Esta función permite que los usuarios practiquen conversaciones a través del chat.
Foro
Espacio donde se puede debatir y corregir ejercicios de otros usuarios.

