El politólogo Andrés Malamud analizó el conflicto diplomático entre la Argentina y Brasil y consideró que Javier Milei busca dejar ver que puede confrontar al principal socio comercial del país sin que ello acarre consecuencias. “Está tratando de demostrar que la diplomacia no sirve para nada”, afirmó.
En una entrevista con José Del Rio en LN+, en el marco del programa Comunidad de Negocios el domingo por la noche, Malamud se refirió a las declaraciones que el Presidente realizó durante su visita a San Pablo, donde respaldó al senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y definió a Luiz Inácio Lula da Silva como “presidiario” y al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, como “basura calva”.
El politólogo Andrés MalamudFabian Marelli
Según el politólogo, la reacción de Itamaraty estuvo motivada principalmente por los agravios contra el magistrado y no por las descalificaciones contra Lula. Respecto de estas últimas, sostuvo: “O no importó, o no entendieron o prefieren bajar el nivel de la disputa”.
Malamud planteó que la actitud del mandatario argentino constituye una prueba del funcionamiento actual de las relaciones internacionales. “Está tratando de demostrar que se puede insultar al principal socio comercial de la Argentina en su territorio sin consecuencias para la Argentina. Si esto es así, entonces el mundo está cambiando a nuestra vista”, advirtió.
“Está tratando de demostrar que se puede insultar al principal socio comercial de la Argentina, en su territorio, sin consecuencias para la Argentina», señaló Malamud sobre el conflicto entre Brasil y la ArgentinaNatacha Pisarenko – AP
En ese sentido, vinculó el episodio con otros acontecimientos que, desde su perspectiva, evidencian una pérdida de peso de las normas institucionales. Mencionó, como ejemplo, el pedido del presidente de Estados Unidos al titular de la FIFA, Gianni Infantino, para que se perdonara una tarjeta roja. En ese sentido, reforzó: “Milei está tratando de demostrar que lo mismo pasa en las relaciones entre los Estados, que todo lo que aprendimos hoy no funciona”.
En otro tramo de la entrevista, Malamud analizó el rechazo que, según advirtió, existe hacia los argentinos en distintas partes del mundo. Señaló que el odio no tiene una explicación racional, sino que surge de la convergencia de factores, y consideró que Milei es uno de ellos, aunque no el más importante. En ese sentido, recordó que las acusaciones de racismo contra la Argentina comenzaron hace años, incluso antes de la llegada del actual gobierno.
Malamud aseguró que las críticas que surgieron hacia la Argentina en las últimas semanas están relacionadas, entre otras cosas, a los éxitos deportivos que cosechó la selección argentina en los últimos añosTHOMAS COEX – AFP
El politólogo también vinculó el fenómeno con los éxitos deportivos del país y el cambio que produjeron en la percepción internacional. “Tiene que ver con que, de repente, somos Goliat y ya no David, como éramos hace cuatro años, cuando no éramos los campeones”, explicó.
A ese escenario —advirtió— se sumó el efecto de los algoritmos, que muestran de forma permanente contenidos que generan rechazo. Indicó entonces que los insultos y maltratos de algunos terminan atribuidos a la totalidad. “Los argentinos hoy somos los leprosos del mundo árabe, de Occidente y de América Latina”, afirmó.
Respecto de la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete -y la salida de Manuel Adorni, Malamud sostuvo que representa «la victoria de la política profesional»Hernan Zenteno – La Nacion
También sostuvo que esa mirada externa representa una carga difícil de sobrellevar para algunos, pero que otros la adoptan con orgullo porque los hace sentir diferentes. Según resumió, esa reacción alimenta el mismo fenómeno: cuanto más especiales se consideran los argentinos, mayor es el rechazo que provocan.
En cuanto a la implicancia de la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete y la salida de Manuel Adorni, Malamud consideró que el cambio representa “la victoria de la política profesional por sobre el amateurismo de los que venían a destruir a la casta”. Según explicó, la designación implica una toma de conciencia por parte del Gobierno de que el esquema anterior no funcionaba y responde a la necesidad de contar con un dirigente capaz de alcanzar acuerdos con otros sectores.

