El aeropuerto londinense de Gatwick reanudó el viernes sus operaciones con algunos vuelos, tras el caos causado ayer por la presencia de drones en la pista, que obligó a suspender despegues y aterrizajes, y que según el gobierno podría haber sido una protesta ecologista.
El aeropuerto cerró su única pista la noche del miércoles por las «informaciones de dos drones volando dentro y alrededor del espacio aéreo». Los drones, inusualmente grandes, fueron observados cerca del aeródromo más de 50 veces en 24 horas, dijo la policía el jueves por la noche.

Un portavoz del aeródromo señaló que la pista se reabrió de madrugada y que un «limitado número de vuelos» operarán el vernes en Gatwick, donde la interrupción de la actividad afectó a más de 100.000 pasajeros en plena temporada de vacaciones navideñas. El Ejército británico se sumó ayer a la búsqueda de la persona que ha operado por control remoto estos vehículos, después de que las fuerzas del orden no pudieran localizar al responsable.

El aeropuerto recomendó a los pasajeros que se pongan en contacto con sus aerolíneas antes de acudir a la terminal aérea y advirtió de que se esperan retrasos y cancelaciones de vuelos, informó la agencia de noticias EFE. El ministro de Transportes, Chris Grayling, no descartó la posibilidad de que la presencia de los drones sea parte de una protesta ecologista, aunque aclaró que aún no se ha determinado el motivo.
«Esto aún no está claro, no hemos completado las investigaciones, la policía está siguiendo varias pistas, hay varias especulaciones, podría ser una protesta medioambiental pero sinceramente no lo sabemos», dijo Grayling a la cadena BBC.

El gobierno británico dispuso anoche el levantamiento de algunas restricciones nocturnas de vuelos en algunos aeropuertos británicos para minimizar las consecuencias del incidente en Gatwick. El aeropuerto, ubicado a las afueras de Londres y por el que pasan más de 32 millones de personas al año, tenía programados para ayer 765 vuelos y se esperaba que pasasen 110.000 pasajeros.
La policía dijo ayer que este había sido un acto «deliberado» para alterar la actividad operativa en el segundo aeropuerto británico, aunque indicó que no había indicios de que fuera una acción extremista. Grayling dijo hoy que el o los autores del incidente tendrán que «ir a la cárcel durante mucho tiempo». En el Reino Unido, manipular estos vehículos cerca de aeródromos está penado con hasta cinco años de cárcel.

