domingo, noviembre 1, 2026

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La recesión pone en jaque los acuerdos de Milei

Un acuerdo político prospera por convicción o por conveniencia. Javier Milei construyó casi de la nada un orden sostenido en su popularidad y el alivio que trajo la baja de la inflación. A su alrededor orbitó una constelación de socios y aliados convencidos de compartir “el rumbo”, un concepto plástico que disimuló disidencias ideológicas y cierta perplejidad ante la conducta del Presidente. En el momento menos indicado, la recesión golpea esa red pragmática que, durante tres años, permitió que existiera algo parecido a un oficialismo.

Patricia Bullrich es el síntoma de una crisis en gestación. Se pegó a Milei después de perder con él, fue el rostro del combate policial a quienes resistían el ajuste, se afilió a La Libertad Avanza (LLA). Hoy, con la economía empantanada, no pierde ocasión de marcar diferencias con el Gobierno y reclamar cambios. Habla con la urgencia de quien ve venir un desastre.

Patricia Bullrich, en el SenadoHernan Zenteno – La Nacion

Su pliego de condiciones reprocha la intolerancia de Milei con el periodismo y cualquier forma de disenso, objeta el desprecio a normas básicas de la diplomacia (como abstenerse de participar en campañas de un país extranjero o reconocer la victoria de un antagonista ideológico), exige empatía con los perdedores del modelo, discute la apertura comercial indiscriminada, reivindica el diálogo como consustancial a la política y sugiere repensar el rol del Estado en áreas como la infraestructura. Solo le falta pedir que Milei se peine con gomina y raya al medio.

La rebeldía calculada de Bullrich expone el desorden de la estructura de poder con la que Milei encara su plan de reelección. Mauricio Macri advirtió esta semana que “no se ha avanzado nada” en el acuerdo electoral que negocia desde que Karina Milei se resignó a llamarlo para descongelar una relación marcada por la desconfianza. Las conversaciones con gobernadores “dan todo el tiempo un paso para adelante y dos para atrás”, resume un jefe provincial de peso.

“Los acuerdos políticos sirven para atravesar los momentos de dificultad. Esperamos demasiado para blindarnos cuando todo venía bien. Ahora todo cuesta el doble”, explica un integrante del círculo que define la política libertaria.

Milei se desentiende de esas minucias. Volvió a decir esta semana que él no se encarga de la política sino de la economía, como si su misión fuera aplicar recetas en el vacío sin necesidad de regular las dosis según el contexto. Mantiene el empeño de indultar a Bullrich de pecados por los que encendería hogueras si los cometieran otros.

Milei firma un billete de 1 dólar durante su visita a la Universidad Di Tella

Pero va acumulando fastidio. En su entorno cuentan que le molestó que la senadora se quejara de las críticas violentas al periodismo en la Fundación Faro, porque la noche del discurso ella lo había saludado con un abrazo y un tuit fervoroso. Todavía menos le gustó que cruzara la línea de reconocer el triunfo de Lula en Brasil cuando había orden de mantenerse en la ambigüedad, en sintonía con Donald Trump.

Martín Menem, gestor político de la hermana presidencial, le envió un recado a Bullrich cuando dijo que en LLA “el único candidato es Milei”. Fue una advertencia, traducen en la Casa Rosada. Una cosa es disentir para mostrar amplitud; otra muy distinta, construir desde dentro un proyecto presidencial alternativo.

Martín Menem Marcelo Manera

Milei por ahora no avala a quienes le sugieren sacar a Bullrich de la jefatura del bloque de senadores de LLA. Sigue convencido de que no hay espacio para aventuras electorales desde el centro hacia la derecha del tablero. “Los argentinos van a tener que elegir entre los populistas y los liberales”, insistió el viernes ante un grupo de estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella. La polarización es la argamasa de un oficialismo hecho de retazos.

Tensión con Macri

Milei minimiza también las quejas de Macri. Los dirigentes del Pro han votado todas las reformas libertarias, pero subsisten como un cuerpo extraño en el ecosistema oficialista. Están condenados a apoyarlo, cree el Presidente, que gobierna rodeado de exmacristas que cambiaron de lealtad.

Mauricio Macri, en la cena de la ONG Hacemos!Hacemos!

Las gestiones para un pacto electoral volvieron a encallar. Los libertarios exigen que el Pro acompañe la eliminación o suspensión de las PASO. Los macristas creen que las primarias son el único reaseguro de que el mileísmo cumplirá la promesa de no competir contra los gobernantes locales del partido amarillo. Sobre todo, quieren certezas de que va a respetar la casa matriz del Pro: la Ciudad de Buenos Aires. “Sin las PASO le cedemos la lapicera a Karina”, argumenta un macrista de primera línea.

El juego de Bullrich interpela al Pro y a todos los sectores dialoguistas. Cuando ella empezó con su coqueteo presidencial, instaló una inquietud que circulaba entre los aliados del Gobierno: ¿es factible la reelección con una economía estancada? En estos últimos días la incógnita sumó dramatismo: a un año de las elecciones, ¿está a tiempo Milei de ajustar el plan para recomponer las expectativas sociales y ganar cuatro años más de confianza? En ese terreno germina, aún difusa, la idea de un frente liberal sin Milei.

“No nos vamos a apartar del programa”, repitió el Presidente esta semana. Atribuye a los shocks externos los resultados peores de lo esperado. Todo indica que en las próximas semanas el Indec confirmará la recesión, con dos trimestres de retroceso en la actividad. La inflación sigue amesetada en la zona del 2% mensual.

El ministro Luis Caputo sigue la partitura. Promete que en el segundo trimestre de 2027 empezará a sentirse la recuperación. Hay que pasar el verano, podría decir. Prepara medidas de incentivo dentro del corsé que pone Milei. Y se puso al frente de un reclamo que le llega desde provincias afines: la necesidad de mostrar que el modelo de desarrollo basado en la minería y la energía puede derramar fuera de la región cordillerana.

Luis Caputo, en RosarioMarcelo Manera

Esta semana el Ministerio de Economía armó de urgencia una cumbre entre mineras y pymes industriales de todo el país. La disparó un hecho que alarmó al mundillo empresarial: la noticia de que la firma que explota el proyecto minero Vicuña, en San Juan, traerá de China la “ciudad modular” que se levantará frente al yacimiento para albergar a unos 2000 trabajadores. El evento se hizo en Rosario, con el radical Maximiliano Pullaro de anfitrión. Karina Milei viajó para reforzar la convocatoria. La intención fue “popularizar el RIGI”, un régimen tildado por la oposición de proclive al extractivismo y hostil a la producción nacional.

Karina Milei, con Pullaro, en la cumbre minera de RosarioMarcelo Manera

Al ensayo rosarino asistió el jefe de Gabinete, Diego Santilli, preocupado por mostrar sintonía de intereses con los gobernadores que viajaron, como Alfredo Cornejo (Mendoza), Raúl Jalil (Catamarca), Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) o Marcelo Orrego (San Juan).

Son algunos de los que Caputo quisiera ver como integrantes formales de una alianza de gobierno. Presiona para mostrar un bloque unido contra el peronismo porque, cree, eso desinflará la desconfianza de los mercados y facilitará el tránsito hacia el crecimiento. Pero esas conversaciones zozobran en tiempos de estrechez.

El arco de Filoctetes

Los gobernadores que estaban para posar en la foto del mileísmo unido hoy expresan aspiraciones módicas. Le piden a la Casa Rosada un compromiso de no competencia en sus provincias a cambio de apoyo nacional. Los libertarios demandan un pago anticipado con el voto contra las PASO en el Congreso. Pero no les garantizan el fair play electoral: “¿Por qué resignarnos a no ganar provincias en las que somos competitivos?”. Esa lógica hace imposible un pacto con Llaryora porque en Córdoba el mileísmo tiene sus mejores números de todo el país. Complica también alianzas que parecen naturales, como la de Neuquén. Milei viajó este sábado allí a respaldar a la senadora Nadia Márquez, que aspira a competir contra Rolando Figueroa en la tierra de Vaca Muerta. El gesto dio que hablar a gobernadores de todas las latitudes.

Milei y los mitos griegos, en su charla con alumnos de la Universidad Di Tella

Ante los estudiantes de la Di Tella, Milei se describió como el general de una “batalla moral”. Se enredó en los mitos griegos al contar con licencias propias la historia de Filoctetes, el guerrero abandonado en la isla de Lemnos por el olor nauseabundo que desprendía una herida provocada por la mordedura de una serpiente. Cuestionó a Odiseo, uno de los responsables de esa decisión que puso en peligro la campaña de Troya. Lo llamó “Eliseo”, como si fuera un personaje de Francella y no el héroe retratado por Homero y Sófocles. Detalles al margen, usó la historia para repudiar el pragmatismo de Odiseo, que abandona a Filoctetes cuando estorba y vuelve a buscarlo cuando una profecía le advierte que sin su arco y su talento será imposible vencer al enemigo. “Hay que hacer lo que está bien”, aleccionó Milei.

Se presentó otra vez como esclavo de sus valores: prefiere perder a traicionarlos. Es una advertencia para sus potenciales aliados y para los que negocian por él. Que no sueñen con un Milei moderado y consensual. La convicción la aporta él; la conveniencia, que la pongan los demás. Lo suyo es acelerar en las buenas y en las malas.

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