domingo, mayo 3, 2026

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La bronca de un presidente deslomado

Una conjura de “imbéciles”, “corruptos”, “seres despreciables”, “psicópatas”, “zurdos resentidos”, “basuras inmundas” y “envidiosos” le niega a Javier Milei el reconocimiento de liderar el mejor gobierno de la historia. Tres horas y media de discursos dedicó el Presidente la última semana para hilvanar, entre insultos, autoelogios y estadísticas, un reproche de Estado a quienes expresan algún tipo de insatisfacción con los resultados de sus políticas.

Ya no niega el malestar social en alza que todas las encuestas de opinión registran desde el verano, pero lo redujo a “una sensación de frustración de los últimos seis meses” provocada por ataques especulativos que atribuye al kirchnerismo, algunos empresarios y el 95% de los periodistas. En privado argumenta que los poderes económicos relegados por el modelo actual persiguen un “mileísmo sin Milei” y que hacen lo imposible para que su plan se atasque. “No me voy a dejar psicopatear” es su versión del “no pasarán”. La acompaña de una desinhibición, inusual hasta para él.

Pasó de pedir paciencia a la sociedad a impacientarse él mismo. “Javier siempre busca la culpa afuera”, explica una fuente que ocupa una posición de privilegio en la estructura de La Libertad Avanza (LLA). Un exfuncionario que sigue ligado al oficialismo amplía: “Lo tienen blindado los amigos del campeón, que te impiden atajar a tiempo los problemas”.

El cuadro que tiene en un bache de popularidad al gobierno combina síntomas económicos y políticos. El líder de la indignación que vino a terminar con “la casta” que vivía de los privilegios del Estado se embandera en la defensa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, señalado por el crecimiento de su patrimonio y su tren de vida desde que es funcionario público. El que despreciaba las internas paralizantes del trío Alberto Fernández-Cristina Kirchner-Sergio Massa luce maniatado por la disputa irresuelta por espacios de poder entre su hermana Karina y el asesor Santiago Caputo. El exterminador de la inflación heredada se topó con una meseta que no consigue perforar, mientras se resiente el poder adquisitivo de gran parte de la población y el empleo está bajo amenaza.

Santiago Caputo, en la presentación del informe de gestión de Manuel AdorniSantiago Oroz

A Milei el grito le sirvió para desafiar el sistema. Ahora, cuando le toca a él ser el receptor de los reclamos, se presume víctima de una agresión injustificada.

Volvió a quedar en evidencia en los últimos días la dificultad para encarnar un mensaje de empatía en los momentos flacos que a todo gobierno le esperan en un punto del camino. “¿Saben quién es el que peor le fue en esta economía en términos reales? A mí”, dijo el lunes en la Fundación Libertad cuando intentaba desmentir un deterioro en los salarios. Recordó que él decidió congelarse el sueldo hace más de dos años. Sin contar, claro, que vive en la mansión presidencial y, como corresponde, con todos los gastos de seguridad, alimentación y movilidad cubiertos por el maldito Estado.

En un discurso posterior se refirió a los perdedores de la transformación económica que promueve su gestión como “daños colaterales”. Y se permitió celebrar el 1° de Mayo con un video hecho con piezas de LEGO que terminaba con la siguiente proclama: “Feliz día al que trabajó para reconstruir este país, un bloque a la vez. Feliz Día del Trabajador, Presidente Milei”. Le faltó decir que se está deslomando. Por suerte Adorni ya no es su vocero.

El jefe de Gabinete curó sus penas con Milei durante los dos meses que lleva bajo fuego por las revelaciones sobre sus gastos e inversiones y su negativa a explicar el origen del dinero.

Los dos hermanos Milei lo defendieron por igual con el argumento de que sus enemigos primero van por Adorni y después irán por ellos. “Lo persiguen por dos mangos los que se chorearon un PBI”, le dijo el Presidente a un dirigente territorial libertario.

La orden de acorazar a Adorni en el Congreso fue en defensa propia. La sesión de control al jefe de Gabinete incomodaba a muchos de los diputados que tenían que poner el cuerpo por un funcionario que se niega a diluir las sospechas con papeles y documentos. “Se tiene que preparar bien porque va a ser una masacre”, comentaban el lunes dos legisladores oficialistas mientras esperaban para oír a Milei en la Fundación Libertad. “Este quilombo nos está matando. A ver si logramos dar vuelta la página. Si no va a renunciar al menos que dé la cara”, se consolaba en voz baja un funcionario que después, como es debido, abrazó al jefe de Gabinete cuando lo vio llegar al evento.

Los hermanos Milei, en el CongresoNatacha Pisarenko – AP

Karina Milei les avisó a todos los ministros que debían estar el miércoles en el Congreso una hora antes de la sesión. Su hermano le agregó épica a lo que podía ser angustioso. Grabaron un video en el que él y todo el Gabinete posan con Adorni y lo subieron a las redes sociales con la canción “Eye of the Tiger”, de la película “Rocky”. La lógica, a la vista: iban a pelear, no a explicar.

El clip se publicó casi en crudo. Se puede ver al inicio la incomodidad de Karina Milei cuando la senadora Patricia Bullrich se quiso acomodar más cerca del Presidente. La hermana la corrió con un gesto, pero él la trajo otra vez a su lado. Delicias del cine libertario. ¿O fue un descuido del funcionario contratado para filmar a los Milei, Santiago Oría?

Milei y el Gabinete respaldan a Adorni en el Congreso

Los recelos de Karina con Bullrich son indisimulables. La senadora rompe de tanto en tanto la verticalidad libertaria y construye para sí misma, sin pedir permiso. En la Fundación Libertad se abrazó con Mauricio Macri, pese a que los ministros lo esquivaban como si fuera contagioso respirar el mismo aire que él. “Lo están maltratando a Mauricio en un momento en que hay gente armando alternativas políticas contra nosotros. Es un peligro que no deberíamos correr”, le dijo la senadora a un interlocutor que le preguntó por ese saludo.

Bullrich publicó el viernes un video sugestivo, con todo de campaña, como si fuera un lanzamiento no autorizado. “Que cada uno lo interprete como quiera”, dicen en su entorno. Lo musicalizó con la canción “Superestrella”, de Aitana. “Hoy vas a ser mi próximo error”, canta la artista española. Que no la escuche Milei.

El video de campaña de Patricia Bullrich

La sesión de Adorni fue un experimento controlado de siete horas. El jefe de Gabinete hizo los deberes que le encomendaron. Leyó todo el tiempo y no se dejó llevar nunca por el instinto de pronunciar frases ocurrentes.

Milei lo siguió desde el palco principal como un emperador en el circo. Su forma de levantar el pulgar fue trenzarse a gritos con los opositores y animar a los diputados propios a que ovacionaran a Adorni como si, en lugar de un funcionario investigado por enriquecimiento ilícito, fuera un héroe de la libertad. Al irse, el Presidente encaró con furia a los periodistas que querían registrar su opinión. “Chorros, corruptos”, les gritó, con el rostro desencajado. Dentro del recinto, Martín Menem le exigía decoro al diputado Pablo Juliano porque osó tratar de “vos” a Adorni. Hay formas y formas.

Pablo Juliano le entrega la constitución a Manuel AdorniSantiago Oroz – LA NACION

Milei se había pasado una semana tratando de “basuras inmundas” a todos aquellos comunicadores a quienes sus fieles señalaban en las redes sociales. Se regodeó de cerrar la sala de prensa de la Casa Rosada y hasta fantaseó con meter presa a la periodista Luciana Geuna, a quien mandó a denunciar por espionaje ilegal por un informe inocuo sobre el palacio presidencial.

El influjo de los aduladores crece en un momento de mayor fragilidad. Milei celebró a quienes lo declararon ganador en su batalla con el fantasma de Keynes (para la que el martes usó durante dos horas el auditorio del viejo Palacio del Correo); a los que elogian lo bien que le queda el disfraz de Saint-Exupéry con el que se subió el jueves a un portaviones de Estados Unidos o a quienes lo seducen con banales teorías conspirativas sobre los medios.

Javier Milei, junto al embajador Peter Lamelas, Karina Milei y Pablo Quirno en el portaaviones USS Nimitz

Les escapa, en cambio, a quienes expresan matices, por mucho que sean de confianza. Karina se encarga de hacer el test de pureza. “Somos un partido liberal con conducción soviética”, se resigna una fuente que sigue firme dentro del equipo libertario.

La obediencia ciega que ordena “el Jefe” tenía paralizado al Gobierno. Funcionarios y legisladores se quejaban en sordina de que el caso Adorni era para ellos como tener un bozal. No podían presentarse en un medio sin que les preguntaran cosas que el propio involucrado se negaba a discutir. Se les complicaba organizar sesiones en el Congreso ante el riesgo de que se convirtieran en un festival opositor: el kirchnerismo suele ser implacable para exigir transparencia cuando está fuera del poder.

La presentación del jefe de Gabinete en la Cámara de Diputados causó alivio entre los libertarios. No empeoró su situación personal y liberó al resto para volver a sus oficios habituales. “Adorni seguirá con su tema a cuestas, pero ahora tenemos que dar vuelta la página y a quien pregunte le diremos: ‘Él ya dijo lo que tenía que decir’. No podemos regalarnos más”, resume una figura del oficialismo.

El desahogo derivó en alguna sobreactuación, como el festejo grupal al terminar la sesión. Adorni, sonriente en medio del recinto, rodeado de todos los diputados de LLA. Una celebración extraña para un grupo que llegó al poder en representación de ciudadanos hartos con una “casta” que disfrutaba de privilegios y vivía enfrascada en sus propios intereses.

Manuel Adorni celebra con los diputados de LLA el final de la sesión de control Santiago Filipuzzi

Adorni intenta naturalizar su continuidad sin que se note la negativa a dar explicaciones sobre sus bienes. Avaló la reapertura de la sala de periodistas y piensa dar una conferencia el lunes o martes. Seguirá empeñado en responder que de sus “temas personales” solo hablará ante la Justicia.

Acaso sea un consuelo no ser el único tópico disponible. Nadie en el Gobierno aclaró algo sobre los departamentos en Miami que ocultó al fisco del director de ARCA, Andrés Vázquez. Su valedor, Santiago Caputo, lo defendió sin fisuras y Milei no emitió palabra. Será que no hay mejor recaudador que Vázquez para un presidente que pregona que todo impuesto es un robo.

Por algo parecido –no declarar propiedades en Miami– le pidieron la renuncia a Jorge Frugoni, que tenía a cargo el área de Infraestructura. Le aplicaron una vara distinta.

La declamada tesis de “la moral como política de Estado” chocó con otro desliz institucional sobre el final de la semana: la revelación de gastos en discotecas, free shops y chiringuitos de playa a cargo de las tarjetas corporativas de la empresa pública Nucleoeléctrica Argentina.

Javier Milei y Demian ReidelX Demian Reidel

Todo ocurrió durante la gestión de Demian Reidel, aquel con el que Milei reescribía la teoría económica universal en busca de un Premio Nobel.

Si sigue hablando con el Presidente, Reidel podría ofrecerle consuelo a su fastidio por las crecientes demandas sociales al gobierno libertario. Ya lo dijo cuando todavía era funcionario: “El problema con este país es que está poblado de argentinos”.

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