“Con esta campaña lo que más nos interesa es concientizar a la población de que los anteojos tienen que ser comprados en ópticas debidamente habilitadas por muchísimos factores, como la garantía de que serán atendidos por un profesional que cuenta con el aval del Siprosa”, manifestó Villagra.
Reconoció que el factor económico incide muchas veces en la decisión de la gente que se vuelca a otras alternativas, pero apuntó que “son las obras sociales y los gremios los que deben brindar la atención óptica a la gente, la que debe acudir con las recetas y solicitar la asistencia correspondiente”.
Para contrarrestar la campaña desleal o acercar al consumir un anteojo más económico, Villagra señaló que dentro de una campaña de salud visual está contemplado el lanzamiento de un anteojo social, cuyo valor oscila en los 1.500 y 2.000 pesos.

