Una joven periodista española, que buscaba trabajo en el rubro de prensa, tuvo la respuesta menos esperada a su solicitud: un supuesto empleador le ofreció un puesto como masajista sexual.
Sorprendida e indignada por la respuesta del hombre, la víctima decidió hacer pública la situación. .
«Es que no entiendo qué te hace pensar que vaya a cascártela», le pregunta la joven al individuo, que sigue haciéndole comentarios lascivos como: «Tienes unos pechos preciosos» y «te pagaría bien».
En un momento de la conversación, ella le pregunta «¿Cuánto valoras a las mujeres?» y el interlocutor responde: «Infinito». «¿Y por eso las alquilas?», replica la chica. «No, porque las relaciones no funcionan», dice entonces el autor de la repugnante oferta.

