El hallazgo con vida de los 12 niños atrapados en una cueva inundada en Tailandia junto a su entrenador desde hace más de nueve días, conmueve al mundo. Sin embargo, no son los que más tiempo han pasado bajo tierra antes de ser socorridos.
Desde los 33 chilenos de la mina de Copiapó que inspiraron a una película, hasta un montañista que se golpeó la cabeza y fue socorrido por decenas de rescatistas, un repaso por los casos más emblemáticos alrededor del mundo.
Herido e inmóvil
En

Socorristas y médicos de cinco países trabajaron para sacarlos del lugar donde se encontraban, a 1.000 metros bajo tierra. El hombre fue evacuado con ayuda de un cabestrante, 11 días después de haberse herido la cabeza.

Mineros atrapados

Las operaciones de rescate se vieron amenazadas por el riesgo de nuevos derrumbes en la mina, a medida que los socorristas iban picando para abrir camino. Bloqueados en un agujero de 250 metros bajo tierra, los mineros bromearon e hicieron ejercicio para pasar el tiempo y mantener altos los ánimos. «Ese momento es como renacer”, declaró uno de los hombres rescatados.
Estamos bien los 33

Sobrevivieron únicamente con 15 latas de atún, que compartieron entre ellos: “comíamos una cucharadita cada 24 horas, luego cada 48 horas y, finalmente, cada 72 horas”, declaró uno de los supervivientes, Franklin Lobos.

Tras localizarlos, hubo que perforar un pozo de socorro para llegar hasta ellos, lo que tomó semanas antes de poderlos sacar a la superficie. En total, pasaron casi 70 días atrapados 600 metros bajo tierra.
En Francia
El 22 de noviembre de 1999, los socorristas llegaron al lugar en el que siete espeleólogos (quienes exploran y estudan las cavidades subterráneas), estuvieron atrapados en una cueva durante 10 días, en Gramat, en el suroeste de Francia. Todos tenían experiencia, pero se quedaron atrapados en la sima de Vitarelles (centro-sur) tras una fuerte tormenta que provocó inundaciones.
Durante una operación de recate sin precedentes en Francia, los expertos efectuaron varias perforaciones en las rocas y siguieron un río subterráneo para encontrar a los espeleólogos. Estos habían racionado su comida y tenían suficiente agua y gas para iluminar el área cuando fueron rescatados. Todos estaban en buena salud.

