El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) se encuentra envuelto en un nuevo escándalo de corrupción. En esta oportunidad, una denuncia anónima que llegó a la Oficina Anticorrupción señala al gerente de Asuntos Internacionales, Bernardo Bergeret, como el responsable de haber gastado el exorbitante monto de 6.487.600 de pesos en impresiones y artículos de imprenta.
Durante el fin de semana largo, circularon una gran cantidad de rumores en torno a este asunto: desde que Bergeret se había atrincherado en su oficina, hasta un comunicado oficial en el que se anunciaba que había renunciado. En medio del desconcierto ante tantas versiones, el propio funcionario decidió contar en primera persona qué es lo que ocurrió y cuál es su situación actual dentro del Instituto.
“Nunca estuve atrincherado. La trituración mediática que me hicieron me parece muy injusta porque cuando se ponen a investigar en el Incaa toda esta historia, piden unas renuncias de gente que efectivamente renunció y para otros, como a mí, un sumario. Lo que quiero afrontar es ese sumario. No hago más que ir atrás de lo que el Incaa en primera instancia emite; lo que corresponde ese sumario”, indicó, durante una entrevista con TN.
Y agregó: “Estoy esperando el sumario y que me hagan las preguntas, todos los planteos que tengan que hacerme. En ningún momento dejé de dar la cara. Mi actitud es la de siempre porque quiero salir por la puerta de adelante del Incaa. No me quiero ‘vender’ con soberbia, pero te garantizo que me han escrito y mandado solidaridad grandes directores y productores del país y de afuera”.
En tanto, al ser consultado por el periodista Rodrigo Alegre, quien investigó el tema y denunció públicamente que las facturas que se cuestionan llevaban la firma de Bergeret, el todavía responsable de Asuntos Internacionales de la entidad fue contundente: “Esa firma no es mía, cualquier perito caligráfico puede corroborarlo. Hay firmas que están hechas en días que yo estaba en el festival de Berlín o en el de Cannes. No es mi firma”.
En esa misma línea, avanzó: “Mi función es defender lo mío y enterarme cuáles son los puntos del sumario que me plantean. Es un tema que me golpeó en lo personal muy fuerte. Lo único que me dio tranquilidad fue la adhesión que recibí. Yo no me estoy borrando. Si renuncio no me podrían sumariar y quedaría todo en una nebulosa. Lo que quiero es que en el Incaa avanza y demostrarles a todos que no se equivocan en apoyarme”.
Fuente: https://www.elintransigente.com/politica/2018/5/28/corrupcion-en-el-incaa-esas-firmas-no-son-mias-493087.html

