martes, junio 9, 2026

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Strees al volante

En la mayoría de las ciudades del mundo, la cantidad de automóviles que circulan en las calles crece día tras día y, en el caso particular de Córdoba, los autos y el transporte público generan muchas veces un caos vehicular que, sumado a las presiones de los conductores, genera situaciones tensas. Por todos estos motivos, conducir es una fuente habitual de estrés para muchas personas.

Más allá del tráfico y los congestionamientos, es importante tener en cuenta que conducir es de por sí una actividad compleja y exigente (física y psicológicamente). Por lo tanto, es potencialmente estresante. Por ello, el hecho de ser un buen conductor no sólo depende de las habilidades adquiridas y del correcto estado físico, sino que también entran en juego la experiencia, la conciencia de los riesgos y de la madurez y equilibrio emocionales, que harán posible el desarrollo de actitudes y comportamientos seguros.

Aquí, se enciende la alarma de alerta: un conductor estresado no está en las mejores condiciones para conducir con seguridad, ya que las exigencias del tránsito lo sobrepasarán fácilmente.

¿Qué es el estrés?
El estrés la reacción físico-química del organismo ante situaciones nuevas que producen alteraciones físicas y muchas veces psicológicas.

El estrés influye en la forma de conducir y aumenta la probabilidad de sufrir o provocar un siniestro. Incluso para algunas personas, el mismo hecho de conducir implica estrés.

Las dificultades en el camino (un embotellamiento, el auto que lo antecede que circula despacio, las luces molestas de un vehículo que viene de frente, el semáforo en rojo, pozos o baches en el camino, etcétera) son muchas veces causas de excesiva tensión y ansiedad que provocan respuestas de riesgo potenciales generadoras de siniestros viales.

Causas de estrés al conducir
Estrés por condiciones externas: alta densidad de tráfico, caminos en mal estado, falta de señales de tránsito, imprudencia y falta de pericia de los otros conductores.
Estrés como hábito de vida (falta de autocontrol a la hora de manejar emociones).
Estrés por estar aprendiendo a manejar o presentar miedo a conducir.
Estos tipos de estrés se asumen de manera diferente por el conductor; en las dos primeras causas el conductor asume una conducta temeraria o agresiva, pero en el caso del miedo a manejar, se conduce con temor y ansiedad. Ambas conductas son peligrosas ya que el conductor no tiene la actitud correcta para manejar preventivamente su vehículo.

PACIENCIA. Ante un embotellamiento, lo mejor es tranquilizarse y esperar (Foto Mundo Maipú).

Las recomendaciones
Salí con tiempo suficiente para afrontar tranquilamente cualquier imprevisto.
Procurá estar bien descansado antes de emprender un viaje.
No te impongas metas inalcanzables ni te marques horas de llegada rígidas para cualquier actividad que no lo requiera necesariamente.
Realizá actividades relajantes y escuchá música tranquila y a un volumen moderado mientras conduzcas.
Tratá de dejar los problemas personales a un lado a la hora de conducir.
Si el camino que realizás todos los días es caótico, probá nuevas rutas o calles que te permitirán relajarte y, de paso, conocer nuevos paisajes.
Si la distancia que tenés que recorrer no es tan larga, podés optar por caminar y aprovechar para hacer algo de ejercicio.
Estudiá previamente la ruta por donde se va a transitar.
Cuando te encuentres con un embotellamiento, tomá una actitud tolerante y paciente. Evitá también discutir con tu acompañante, otros conductores o peatones.

 

Fuente: La Voz del Interior


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